Debo confesar que esta atracción que tengo hacia las mujeres maduras es de tiempo atrás, corría por allá el año 1998 y a la vuelta de mi casa en Sahagún (Córdoba) vivía una mujer de unos aproximadamente 40 años de edad que unos años antes tenía su casa diagonal a la mía. Aun no entiendo los motivos por el cual se mudo del barrio pero cuentan la lenguas viperinas de las viejas chismosas del barrio que tuvo no solo que irse de allí sino de la ciudad porque su marido estaba involucrado en el negocio de la compra y venta de ganado robado y esto representa el acta de defunción para quien se mete en tan osada vuelta.
Al cabo de unos 7 años ella regreso al barrio con la ventaja que estaba separada de su esposo y vivía con sus dos pequeños hijos de 10 y 12 años, lógicamente yo ya no era el infante que ella conoció y que le parecía simpático por mi forma de ser, cuando ella regresa ya se encuentra que aquel niño que se ruborizaba con cualquier halago ya estaba convertido en un hombre que hasta la mas mínima sonrisa por parte de una dama lo llevaba a imaginarse la mas loca de las lujurias sexuales, mis hormonas recorrían mi cuerpo a una velocidad que hasta Michael Schumacher las envidiaría.
Mi talento para las matemáticas hizo que yo me acercara a ella, un día que uno de sus hijos tenia un examen y no había encontrado tutor quien le ayudara a resolver algunos ejercicios de aritmética, ella recurre a mi gracias a una vecina que le dio buena cuenta de mis habilidades con los números y así empieza una fantasía que marcaria de allí en adelante un gusto por el sexo con mujeres mayores que yo.
El día de la primera clase me puse mi mejor pinta, la colonia la deje casi media después que casi ni la usaba y lógicamente los nervios se me notaban después de una noche sin dormir donde le di rienda suelta a mi imaginación, estoy seguro que si revelo todo lo que me imagine me dan un premio como mejor libreto pornográfico.
Después de de esa primera clase a su hijo entre en confianza con ella, ya no me decía niño, ya me llamaba por mi nombre y aunque yo también ya le había tomado cierta confianza nunca la deje de llamar doña Ofelia. Las clases siguieron y las atenciones que ella me hacia me hicieron pensar que esto iba por buen camino y que un encuentro sexual era casi seguro, su sonrisa y cierto coqueteo ponía en mi mente la imagen de estar en su habitación o en un cuarto de motel chupándole sus delicados y rubicundos pezones y eso ni hablar de sus bien torneadas caderas y sus redondas nalgas que se ajustaban perfectas a los jeans que se ponía, mas de una vez me imagine penetrándola por el ano y ella exigiéndome que terminara dentro para sentir lo cálido y relajante de mi semen en sus entrañas.
Seguí por 2 meses dándole clases de matemáticas a sus hijos cada 3 días, siempre que iba a su casa pensaba que terminaría con ella en su cama, pero la verdad es que era muy difícil sus dos hijos Carlos y Naty eran muy apegados a ella y no la dejaban un minuto sola, me estaba desesperando, en 2 meses no se cuantas veces me masturbe pensando en ella y mucho menos la cantidad de semen que desperdicie, la verdad es que me sentía muy mal porque a pesar de tenerla cerca no había cumplido mi fantasía lujuriosa de tener sexo con una mujer mayor y lo peor estaba por venir, solo que no lo sabia.
Terminado el año académico lógicamente se acabaron las clases que le impartía a los hijos de doña Ofelia y consciente de ello un día decidido a todo fui hasta su casa (No se de donde saque el valor y la fuerza que no había tenido antes) lo mejor es que estaba sola ya que sus hijos los había mandado con la muchacha del servicio a pasear al parque central y allí en la soledad de su casa le dije todo lo que tenia reprimido tiempo atrás, todo lo que sentía por ella, todo lo que me imagine con ella y su respuesta fue simple.....”Ven esta noche que voy a esta otra vez sola porque mis hijos van a ir a dormir donde una tía”. Mi corazón se paralizo por un segundo, me puse frio, las manos me sudaban, mi mente estaba en cero, las palabras de mi boca se esfumaron, no podía describir en ese instante lo que sentía, y aun preso de los nervios me fui para mi casa a esperar la tan ansiada noche.
Esa tarde fue la mas larga de toda mi vida hasta ahora, las milésimas de segundos eran siglos para mi, creo que nunca había estado mas desesperado e impaciente, mi mente era un torbellino de pasiones incontrolables, cada 5 minutos iba al baño con la idea de masturbarme pero enseguida recapacitaba y pensaba que no era lo mejor, ya que tenia que estar en las condiciones mas optimas para tan importante velada sexual con la mujer que se había convertido en mi fantasía desde hacia unos meses atrás, con solo 18 años de edad me sentía el mas ducho en las faenas sexuales y no analizaba que unos meses antes había dejado de ser un adolescente mimado, grosero y buscapleitos.
Ese viernes a finales de noviembre de 1998 fue un día un poco peculiar, comenzó a llover justo cuando me disponía a cumplir la cita con doña Ofelia y lo mas raro aun es que cuando llegue encontré un carro de mudanzas en la puerta de su casa, algo estaba sucediendo, cuando toque a su puerta vi por entre los vidrios varias personas envolviendo en papel de periódicos los muebles, enseres y electrodomésticos de aquella casa, una mal presentimiento ataco a mi nublada y ansiosa mente.
Ella me abrió la puerta y me pidió que la acompañara hasta la cocina, para menguar el frio de la noche lluviosa me sirvió una taza llena de café y allí me dijo "Me mudo para Bogotá, esta noche pernocto en Montería, recojo a mis niños que ya están allá y mañana bien temprano arranco para hacer una nueva vida en la capital", Confundido por aquellas palabras solo atine a decir.....Y lo nuestro que?, ella me contesto "Lo tuyo es esto" y me sembró un beso cálido en la boca, aun mas confundido le dije que quería pasar la noche con ella, así fuera la primera y ultima y ella me contesto que le hubiera encantado, pero que ya era muy tarde y se aprestaba para seguir con las tareas de la mudanza. Triste, amargado y desilusionado le dije que nunca la olvidaría, que ella será para siempre mi primera fantasía y que no perdía la esperanza de estar algún día con ella, doña Ofelia me contesto que el mundo da muchas vueltas y que en otra ocasión esta dispuesta a cumplir todos los delirios sexuales que yo le había contado, pero para eso tendría que haber madurado mas porque todavía me seguía viendo como el niño que jugaba futbol en el frente de su casa con balón de plástico y porterías de piedra.
martes, 10 de noviembre de 2009
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